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Carta escrita al P. Clarey, Provincial en ese entonces

09 de setiembre de 2011

 

Carísimo Padre:

antes que nada,  muchas gracias por el apoyo y el gran ánimo que me dio cuando el P. Molina me informó que siguiera trabajando en Chipaya; esa noche no pude dormir pensando en esa gracia, que le pedí al Papa Juan Pablo II, de que me concediera volver a ese pueblo, para ver su gente, darle los sacramentos, volver a catequizarlos, de modo que ―como juré en mi profesión pertua― pueda “ser una huella concreta que la Trinidad deja en la historia, para que los hombres (en este caso, los Chipayas) descubran el atractivo y la nostalgia de la belleza divina”.

ninio2Le contaré de modo muy resumido un poco de historia y lo que he podido investigar y ver en mis días por ese pueblo. La fundación de los Chipayas data del 1500 a.C. Ellos tenían como capital en asentamiento de Tiahuanacu, cerca del lago Titicaca[1]. Como población eran aún más que los habitantes “Aymaras”, pero debido a continuas peleas y enfrentamientos fueron perdiendo pueblos de los alrededores, y así los Aymaras se hacían más poderosos, hasta tomar la misma capital chipaya, confinando a sus habitantes autóctonos al único asentamiento uru chipaya que existe en la actualidad, precisamente en donde ahora se encuentran ubicados, a 190 km de la ciudad de Oruro, entre el río Lauca y el salar de Coypasa, próximo a la frontera con Chile.

Según los escritos del Padre Ramos Gavilán, agustino, cuando la Orden Agustina llega a los alrededores del Titicaca, encuentran con que ya era dominio sólo de los Aymaras. Todo esto nos lleva a decir que desde el inicio de la evangelización de América, los Chipayas viven en este lugar inhóspito, donde no hay más que una inmensa llanura, Sigue leyendo

Mi llegada a los Urus Chipaya

Aquí les mando una crónica de mi primer viaje a Chipaya, que fue realmente muy apasionante.

¡Jallala[1] María!

¡Jallala la Congregación!

Los últimos días de noviembre de 2010, durante las Asambleas diocesanas de Oruro, acordamos con el Párroco para reunirnos el día 05 de diciembre a las 11 de la mañana para la santa Misa en el pueblo de Chipaya.

Después de algunos preparativos, con los seminaristas menores y con algunos jóvenes, el día 5 de diciembre, luego de encomendarnos a la protección de la Virgen María, partimos a las 06 de la madrugada. Tras una hora y media de viaje paramos en un lugar llamado Ankaravi para tomar un desayuno de mates amargos… seguimos viaje.

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