Narraré unas de mis inquietudes que, de repente, me surgió hace unos pocos días atrás estando en un Joch’y (estancia), donde mi desayuno fue Phisara con tripitas de cordero salteadas (fritas). Esta comida se hace con quinua retostada, apisonada, venteada y cocinada como arroz graneado. Mientras comía me vinieron a la mente aquellas palabras del gran apóstol de las lomas del polo norte que dice: “El que no coma bien y no digiera bien, dese por perdido en Alaska” que momentáneamente estalle solo como loco en risotadas y que mi gente uru que me rodeaba en esos momentos no comprendía ni pudo comprender hasta ahora, aunque me tome el trabajo de explicarles.

Y terminé mi desayuno y seguía como loco riéndome, haciendo comparación entre mi desayuno y del apóstol mencionado, pero no versa la risa sobre la comida como tal sino más bien en el modo de desayunar, que si bien para mí solo fue eso y nada más para Él era luego de la misa, en kwigut, cuchara en mano derecha y un libro en la izquierda, y dice: “Estos días le toca a Blosio entretenerme con sus disquisiciones sobre la perfección. Cada sentencia es un mazazo inmisericorde. A las dos páginas ya no hay aguante posible y se deja. Miel, turrón, mazapán, flanes… sólo como postre; poco y con moderación”.

Pero acabo mis risotadas cuando ya paso por mi mente las comidas que menciona el apóstol de los guaraníes San Roque Gonzales… sosegué mi espíritu y volé con mi imaginación a través del tiempo desde los recónditos lugares fríos de la pampa Uru hasta las calurosas selvas guaraníes para detenerme frente a aquella choza y contemplar: “comíamos maíz disecado con algunas mandiocas que comen los indios y los papagallos…”.

Ahora con toda la inquietud paso a preguntarme ¿Qué comerán en estos momentos mis hermanos misioneros dispersos por el mundo? Y vagabundea mi pregunta sobre aquellos hermanos que están en los lugares más recónditos como son los de Papúa Nueva Guinea, los que están en Tanzania, los de Guyana, etc., en fin me pregunto yo ¿cuál será su comida?. Nosotros, los que partimos un día desde “La Finca” y sabemos lo que es la polenta, fideos blancos con salsa, tallarines con tuco, las comidas de pascuetas, los asados de vez en cuando, etc., y que de un de repente llegamos a lugares recónditos de misión a comer y alimentarnos con comestibles exóticos, ¡vaya que cambio! Y me consuela saber que no soy el único que saborea con alegría este cambio de alimentación, cuántos son los que llegan a comer cosas que ni saben que es, o cuantos hermanos en los confines de la tierra están meses y meses alimentándose de la misma comida y recuerdo a un misionero (P.Quisber) que estuvo en Kenia-Africa y que fue el segundo misionero que paso a visitarnos por la misión en Oruro y conto que estaban con sus compañeros comiendo porotos por varias semanas y semanas enteras.

Acá en la misión en las tierras de los urus puedo asegurar que no me falto un solo día mate amargo, pues si bien no es que se compra acá en la esquina puedo abastecerme de yerba para los días necesarios que estoy acá, lo demás, lo que se dice comida tampoco me faltó, pero todo es a base de quinua, como ser mukhunas, phisara, phitu, phiri, y otras variedades que se preparan por estos lugares.

 

En Cristo y Maria

Padre Rosendo Fabian Tactaca

Misionero en las tierras de los urus

mukhunas

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